Yipio, más allá del humor: su historia de superación, el éxito después de Gran Hermano y la certeza de que "siendo gorda, no hegemónica, también se puede" – Revista GENTE
 

Yipio, más allá del humor: su historia de superación, el éxito después de Gran Hermano y la certeza de que "siendo gorda, no hegemónica, también se puede"

La humorista uruguaya protagoniza una divertida producción de fotos para GENTE, y habla del exitoso presente tras su participación en el famoso reality y cómo aprendió a convivir con la mirada ajena.
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"Hagan lo que quieran conmigo", lanzó Yipio apenas llegó al estudio de GENTE, donde protagonizó una divertida producción de fotos que la invitó a explorar una faceta diferente. Con su característico humor y totalmente entregada a la propuesta, la comediante uruguaya le dejó en claro al equipo de estilismo que estaba dispuesta a jugar y dejarse sorprender. "Solo sé hacer una pose, pero si ustedes me guían, yo obedezco", advirtió entre risas antes de ponerse frente a la cámara.

Y así fue. Lejos de las poses tradicionales y de los estándares de belleza que suelen dominar las producciones de moda, Yipio se animó a jugar con su imagen, exagerar gestos y mostrar su personalidad sin filtros. El resultado fue una serie de fotografías que, además de reflejar su espontaneidad, transmiten un mensaje que ella misma defiende: la belleza no tiene por qué responder a los cánones establecidos socialmente.

Yipio protagonizó una divertida producción de fotos para GENTE, en la que se animó a jugar con su imagen.

Porque una foto no necesita una pose perfecta, una sonrisa estudiada ni un cuerpo hegemónico para ser bella. También puede ser divertida, irreverente, descontracturada y tener una identidad propia. Esa fue la premisa de una producción editorial que buscó celebrar la autenticidad y demostrar que existen tantas formas de belleza como personas dispuestas a mostrarse tal como son.

La nueva vida de Yipio tras Gran Hermano: sus proyectos en televisión, teatro y una posible mudanza a Argentina

En un presente marcado por la popularidad que alcanzó tras su paso por Gran Hermano, la humorista atraviesa una etapa de nuevos desafíos profesionales y personales. Con propuestas laborales en Argentina, proyectos teatrales y una mirada renovada sobre su propia imagen, Yipio habló con GENTE sobre las puertas que le abrió el reality, los sacrificios que hizo para vivir de la comedia y el largo camino que recorrió para aprender a convivir con la mirada ajena.

"Hagan lo que quieran conmigo", fue la frase con la que la humorista uruguaya se presentó ante el equipo de estilismo de GENTE, dispuesta a dejarse sorprender.

—Contame cómo viviste la repercusión de tu paso por Gran Hermano. ¿Te sorprendió el resultado, teniendo en cuenta que entrabas a una experiencia desconocida?

—La verdad que afuera estoy viviendo cosas hermosas, estoy feliz con el resultado, siento que valió absolutamente la pena. Yo entré a Gran Hermano sin saber cómo podía resultar, pero con un objetivo que era llegar más a la gente, ampliar mi público, llegar a Argentina con mi laburo, también hay un trabajo para verano ya confirmado. La verdad que estoy feliz y totalmente agradecida con todo lo que me abrió Gran Hermano.

—¿Qué sentiste al ver una repercusión inmediata en tu laburo?

—La verdad que lo que siento es felicidad y el sentimiento de hice las cosas bien. Más allá del juego y la experiencia, que es única, entrar a Gran Hermano también implica paralizar tu vida 100 veces, dejar muchas cosas de lado, y la verdad que siento que valió la pena absolutamente todo.

—¿Qué fue lo que más te sorprendió del afuera tras tu salida de Gran Hermano?

—Me llamó la atención ver en mi fandom mucha gente mayor y mucho niño, mucho público de niño, que me da tremenda ternura. Mi humor es +18, es picante, va mucho para el lado sexual, mala palabra; entonces nada, me llama mucho la atención del público infantil que capté.

—Comentabas que aparecieron nuevos proyectos. ¿Cómo está tu presente profesional actualmente?

—Bueno, primero que nada estoy con mis shows que ya está a la venta en Argentina y en Uruguay. Después estoy de panelista en Gran Hermano Uruguay, que también es algo totalmente nuevo para mí: el panelismo. Y estoy en negociaciones para hacer temporada en Argentina.

—¿Una obra de teatro o vas a llevar tu show?

—Las dos cosas.

Tras su paso por Gran Hermano, Yipio atraviesa un gran momento profesional, con nuevos proyectos en televisión y teatro, tanto en Uruguay como en Argentina.

—Ah, vas con todo.

—Sí, sí. Vamos por todo. Para mí la verdad que es un sueño que me tengan en cuenta para una temporada en Argentina, que me hayan contactado productores para hacer mi show en Argentina, todavía no caigo.

—¿Cómo fue que aparece Gran Hermano en tu radar?

—Entré porque como comediante es una experiencia única para vivir. Era algo que si hace un par de años me preguntaban, decía: "Ni loca entro, ¿cómo hago para convivir con 28 personas? Me vuelvo loca." Bueno, un poco pasó, pero nada, es una experiencia única que la verdad que recomiendo vivirla. De hecho, Gran Hermano me enseñó que estaba mucho más fuerte mentalmente de lo que pensaba.

—¿Cómo fue el reencuentro con tu familia?

—Hermoso. Todavía estoy tratando de ponerme al día con todos, familia y amigos, sobre todo mi hija que estuvo siete meses sin mamá, y acostumbrada a que mamá esté en absolutamente todo 24/7.

—¿Cómo sos como mamá? ¿Sos muy presente?

—Soy mamá presente, no soy mamá tan exigente. Siempre fui mamá presente y estuve en todo lo de ella, no muy exigente, no muy absorbente. Por suerte siempre digo que la vida me premió porque me dio una hija que no me ha dado ningún tipo de problemas, al contrario, es muy buena, muy estudiosa, responsable, entonces me la hizo bastante fácil la maternidad.

—¿Y tenés contemplado instalarte en Argentina en algún momento?

—Mi idea es tener un lugar fijo para poder estar e ir y venir, no quedarme del todo porque en Uruguay tengo, bueno, a mi hija que va a estudiar acá, a mi mamá, y tengo mi casa, pero sí tener un lugar, un hogar donde pueda llegar tranquila.

De trabajar en una panadería a vivir del humor: la historia de esfuerzo detrás de Yipio

—¿Cómo nace Yipio la humorista?

—El humor siempre lo tuve, es mi manera de sobrevivir básicamente, es mi terapia hacer gracia de la desgracia. Pero una noche fui a un bar a ver stand up que no sabía ni lo que era en realidad, me gustó, dije: "Me voy a anotar en un curso". Me anoté en el curso y empecé, pero por hobby, para hacer algo.

"Hoy me siento mucho más libre", aseguró Yipio al reflexionar sobre cómo su participación en el reality la ayudó a superar algunos prejuicios sobre su cuerpo.

—Antes de eso, ¿qué hacías?

—De artístico, nada. Trabajé en un supermercado mucho tiempo y después también en la panadería que mis padres tuvieron desde que yo nací hasta el 2020, y trabajaba ahí, primero con mi padre y mi madre. Después cuando falleció mi papá quedamos a cargo mi madre y yo.

—Pero sentías que te faltaba algo.

—Yo siempre de chica decía como que no había encontrado una pasión. Yo veía que había compañeros que tú veías qué querían estudiar y les apasionaba por decir algo, y a mí nada me apasionaba mucho hasta que conocí el stand up. Hice el curso, me subí a enseñar y dije: "Acá no me equivoco nunca más".

—¿Te acordás cómo fue tu primera presentación?

—Mi primera presentación fue hermosa, fue justo en el teatro Movie, en el Under Movie. Me encantó y ahí fue donde decidí: "No me bajo nunca más".

"Me costó mucho aceptar la mirada del otro", confesó la comediante al recordar las inseguridades que atravesó durante su adolescencia y parte de su vida adulta.

—¿Te costó empezar a vivir del arte?

—Hice todo el trabajo necesario, porque también hay una realidad de que en Uruguay había pocos boliches de stand up, ahora creo que hay menos de cuando yo empecé, y había que insistir bastante. Y bueno, fue lo que hice: empecé también produciendo, me contrataban para producir shows en los boliches con otros comediantes y después me agarró la pandemia. Y en la pandemia empecé a mover más el Instagram y las redes.

—¿Tuviste que complementar este camino de artista con otros laburos?

—De día por un tiempo seguía en la panadería y después bueno, hice un montón de cosas. Mi mamá vendía comida después que cerramos la panadería. Yo hacía en un momento mesas de dulces para cumpleaños y casamientos, decoraciones. Bueno, buscavida sobreviviendo mientras que hacía el stand up, porque al principio plata no te da.

Con una propuesta descontracturada y llena de humor, la producción editorial de GENTE buscó demostrar que la belleza también puede encontrarse en los gestos espontáneos y las poses menos convencionales.

—¿Algún recuerdo que te haya quedado de aquella época?

—Me acuerdo que las primeras veces terminaba a las 2 de la mañana y a las 5 me tenía que levantar e ir a la panadería a atender.

—¿Sobreviviendo por el arte?

—Bueno, llegar a vivir de lo que uno ama es un privilegio. Siempre lo dije desde que trabajo, desde que puedo decir que la comedia es mi laburo, lo que me da de comer, que soy una privilegiada, porque uno cuando a veces tiene un mal día, le pasan cosas en la vida donde siente que todo es una m*****, ir a un trabajo que no te gusta debe ser de las peores cosas, y para mí siempre hacer stand up era como: "Ay, qué lindo, llegué".

Yipio, sobre los prejuicios y la aceptación de su cuerpo: "Hoy me siento mucho más libre"

—Me gustaría pasar al tema del body positive, la hegemonía y ciertos cánones pocos inclusivos ¿Cómo vivis esos temas y qué mensaje buscás dar o visibilizar?

—Mirá, yo umplí 41 años. Convengamos que tuve una adolescencia donde el bullying no se llamaba bullying, pero ser gordo era lo peor, no había ropa, no había un montón de cosas para sentirte parte.

"Siendo gorda, no hegemónica, también se puede", expresó la exfinalista de Gran Hermano sobre la importancia de visibilizar diferentes tipos de cuerpos en la televisión.

—No te veías represantada.

—Claro, para identificarte con el resto. La ropa que había era ropa de señora mayor, y las pasé jodidas. Cuando vas siendo más grande esas cosas dejan de importar un poco. Pero sí, lo que yo siempre dije en Gran Hermano, que agradecía la oportunidad de poder estar en la tele, en el horario central, una gorda, no hegemónica, porque siento que la tele no nos representa mucho, y el poder sentirse identificado con diferentes cuerpos en la tele es un paso enorme y es algo que me hubiese gustado tener de adolescente, poder prender la tele y ver a alguien que tenía el mismo cuerpo que yo y no solo cuerpos hegemónicos. Entonces la verdad que disfruté mucho de poder vivirlo, poder ser parte y poder mostrarle a otras personas que siendo gorda, no hegemónica, también se puede.

—¿Seguís teniendo prejuicios respecto a esto o lo tenés bastante trabajado?

—Lo tengo muy trabajado, pero obviamente sigo teniendo prejuicios. Yo lo dije: para mí entrar a Gran Hermano era ir y meterme a una piscina de malla cuando yo no me pongo una malla en la playa, por un prejuicio a la mirada o el qué dirán. Entonces para mí fue romper como una barrera. Hoy me siento mucho más libre.

—Como que cambió tu propia mirada.

—Claro, cambió mi propia mirada y me ayudó a aceptarme más. Fue una de las cosas que planteé al principio: nada, quiero romper con esto de que si mañana voy a una playa me pueda poner una malla y no estar pensando en qué dirán, si total ya lo hice en televisión abierta.

"Seguridad", fue la palabra que eligió Yipio para definir la belleza durante su entrevista con GENTE, en la que habló de aceptación, prejuicios y libertad personal.

—¿Sentís que todavía hay una deuda enorme de los medios respecto a una representación más variada e inclusiva?

—No sé si es una deuda enorme de los medios, pero sí ver diferentes cuerpos en la televisión creo que ayuda al televidente para que se acepte. También que no pase por la hegemonía una contratación o por el físico, que pase por otras virtudes.

—Y en tu caso, en lo profesional, ¿sentís que hubieron puertas que quizás se te cerraron o no se te abrieron por este hecho o nunca lo sentiste?

—No, yo creo que a mí se me cerraron más puertas por mi lenguaje que por mi físico. No sentí nunca que se me cerrara una puerta en la comedia. Creo que me ayudó no ser hegemónica, pero sí mi lenguaje me ha limitado mucho.

—¿Te llegan mensajes de otras mujeres o adolescentes que se sientan representadas por vos?

—Me ha llegado mucho mensaje de la comunidad gorda, le digo yo, de gordas carísimas, agradeciéndome y sintiéndose felices por sentirse representadas, y me llenan el alma. Me había pasado antes de Gran Hermano, de decirme: "Yipio, te amo, gracias a vos me puse una pollera", y yo decía: "Qué genial, porque ni yo me la pongo".

Con su humor irreverente y su personalidad espontánea, Yipio se animó a mostrar una faceta diferente frente a la cámara de GENTE, en una producción que celebra la autenticidad.

—¿Qué le dirías a esa Yipio adolescente que tenía estos prejuicios, o incluso a la de hace algunos años?

—Y... que no sea tan tarada, que la vida va por otro lado.

—¿Sentís que en algún punto te costó aceptarte?

—No es que me costó aceptarme: lo que me costó es la mirada del otro. Yo capaz que me gustaba, pero después con la mirada del otro me sentía más vergonzosa, más limitada. No creo que sea tan personal, sino que me costó mucho aceptar la mirada del otro y que no me importe.

—Si yo te tuviese que decir hoy que me definas el concepto de belleza, ¿qué palabra o qué concepto elegirías?

—Seguridad. Siento que cuando ves una persona segura, ya todo lo que es físico cambia.

Fotos: Chris Beliera
Producción integral y Dir. Creativa: Sebastián Vaca Mur
Asistente de producción y Sty.: @Ernie_ba
Peinó y maquilló: @ozsilveira para @m.b.l.studio
Agradecemos la ropa a @daianavri
Agradecemos por el catering a @decopetin


 
 

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