Así fueron los últimos días del abogado condenado por el femicidio de su mujer antes de aparecer muerto en la cárcel – GENTE Online
 

Así fueron los últimos días del abogado condenado por el femicidio de su mujer antes de aparecer muerto en la cárcel

José Eduardo “Jota” Figueroa tenía 46 años y cumplía prisión perpetua por el crimen de Mercedes Kvedaras. Sus vínculos en prisión describieron cómo había cambiado su rutina y revelaron qué decía en privado antes de que lo encontraran sin vida.

Los últimos días de José Eduardo “Jota” Figueroa estuvieron marcados por un fuerte deterioro anímico. El abogado de 46 años, condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, fue encontrado sin vida este lunes en la Unidad Penitenciaria 1 de Villa Las Rosas, en Salta.

Mientras la Justicia investiga las circunstancias de su muerte, fuentes vinculadas al Servicio Penitenciario indicaron que la principal hipótesis indica que se trató de un suicidio, aunque el caso permanece bajo investigación.

Quienes mantuvieron contacto con Figueroa durante su permanencia en prisión describieron un cuadro que se habría profundizado con el paso del tiempo. En sus últimos días, según esas fuentes citadas por el medio Gente de Salta, Jota estaba muy deprimido y pasaba largos períodos dormido, en parte como consecuencia de la medicación que recibía.

Qué decía José Eduardo Figueroa antes de su muerte

Uno de los vínculos que Figueroa había conservado durante su encierro era el de un amigo que lo visitaba con frecuencia. Esos encuentros se convirtieron en uno de sus contactos habituales con alguien de su círculo cercano.

José Eduardo Figueroa junto a su mujer, Mercedes Jiménez Kvedaras, en una vieja foto del álbum familiar. Hoy los dos están muertos.

De acuerdo con personas que conocían el contenido de aquellas conversaciones, el abogado le habría manifestado a su amigo que estaba “arrepentido de lo que había hecho”.

No era la primera vez que expresaba algo similar. Ese arrepentimiento también había aparecido públicamente durante el juicio por el crimen de Mercedes.

Es que antes de conocer la pena que recibiría, Figueroa les había pedido perdón a la familia de su esposa, a la suya y a sus hijos. También había dicho que estaba avergonzado y que lamentaba el daño provocado.

Finalmente, el 30 de abril, el tribunal lo condenó a prisión perpetua por el homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.

La particular rutina que había tenido dentro de Villa Las Rosas

Mucho antes de aquella sentencia, Figueroa había desarrollado una rutina particular dentro de prisión. Durante los primeros tiempos de su alojamiento en Villa Las Rosas, los sábados tenía la posibilidad de realizar equinoterapia.

Para concretar esa actividad, según personas que conocían cómo transcurrían sus días, trasladaban un caballo hasta ese sector del penal donde estaba alojado.

José Eduardo Figueroa permanecía alojado en la Unidad Carcelaria N.º 1 de Villa Las Rosas, en Salta, donde apareció muerto.

La lectura también había ocupado un lugar importante durante su encierro. Figueroa pasaba parte de sus horas leyendo y se había encontrado con una dificultad durante las noches: no tenía iluminación suficiente para continuar con esa actividad.

Por ese motivo, le habían conseguido una linterna. Con ella podía seguir leyendo cuando se apagaban las luces, un pequeño elemento que terminó formando parte de su vida cotidiana dentro de la prisión.

Con el paso del tiempo, sin embargo, aquella rutina fue cambiando. El encierro y el avance del proceso judicial modificaron sus días hasta llegar al cuadro que sus allegados describieron en la etapa final.

Figueroa había pasado casi tres años detenido antes de recibir la condena a perpetua. En abril de 2026, luego de un extenso juicio en el que declararon alrededor de 80 testigos, recibió la pena máxima por el femicidio de Mercedes Kvedaras.

Mercedes Jiménez Kvedaras fue asesinada el 4 de agosto de 2023 en la casa que compartía con su marido e hijos en el barrio privado El Tipal, en Salta.

Tras la sentencia, el tribunal había ordenado que continuara alojado en Villa Las Rosas y que recibiera tratamiento psicológico y psiquiátrico. También se había mantenido suspendido el régimen de comunicación con sus tres hijos.

Meses después, quienes conocían sus días dentro del penal describieron a un hombre profundamente deprimido, medicado y que dormía durante largos períodos. El lunes fue encontrado muerto en la cárcel y la Justicia comenzó a reconstruir sus últimas horas para determinar qué ocurrió.



 
 

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