El fin de semana pasado se la vio a Matilda Salazar jugando al tenis y muy bien. Sin embargo, su mamá, Luciana Salazar, sorprendió al contarle a GENTE: "Nunca había agarrado una raqueta.... !Fue la primera vez! Algo totalmente nuevo para ella".
"A toda mi familia le gusta el tenis: yo jugué desde los 4 hasta los 16 años. Mi mamá, papá y mis hermanos también juegan pero a Matilda nunca la llevé a jugar y el fin de semana nos sorprendió porque le pegó bastante bien... !Debe ser algo genético!", reveló la modelo sobre su hija.
Sobre la posibilidad de que empiece a tomar clases de tenis, Luciana explicó: "Por ahora no puedo sumarle ninguna actividad más: va a patín, baile y rítimica. Los fines de semana hace acrobacia. Matilda se despierta 6.30 y hasta las 20 no termina su día pero, te aclaro, es fan de las actividades que realiza. !No tiene días libres para sumarle tenis!", continúo Salazar.
"Pero, en un par de años, en el colegio tiene como opción "after school" hacer tenis y creo que ahí si la voy a mandar", concluyó Luciana.
Luciana asegura que eligió el colegio Lincoln para su hija y lo hizo con la ayuda de Martín Redrado porque, en ese momento, todavía eran pareja. "Nos inclinamos por el colegio Lincoln porque Matilda nació en Estados Unidos y, si el día de mañana quiere vivir allí, podría hacerlo y con la gran ventaja que le da éste colegio de egresar con 3 títulos: el título de bachillerato argentino, bachillerato americano y, por último, el internacional. Esto le permite ir a cualquier universidad de Estados Unidos o Europa sin tener que rendir equivalencias", explica Salazar.
Matilda Salazar comenzó primer grado el 6 de agosto y está súper contenta con el cambio de jardín de infantes a primaria. "En realidad ella es súper fan de su colegio, en general, tiene muchos amigos y le encanta estar con ellos", asegura.
"Matilda es una nena determinada: sabe lo que quiere y va tras su objetivo", asegura Luciana sobre su hija de 6 años
A la hora de describir a su hija, Luciana se enternece y cuenta: "Matilda es una nena muy cariñosa, mimosa y sensible: en eso somos idénticas. A ella le encantan los besos y abrazos. Yo también soy melosa (se ríe). Es súper inquieta y reflexiva, también. Cuando se porta mal y yo le pido que piense en lo que hizo y por qué la reté, después de un rato me pide perdón. El otro día alguien le preguntó cómo era ella y se definió: “Soy muy buena pero traviesa”. ¡Me hizo reir mucho! También es una nena muy determinada: siempre sabe lo que quiere y va tras ese objetivo".
Sobre su futuro como modelo y pequeña influencer, Salazar es muy clara: "Yo hice campañas de fotos desde que era muy chica, protagonicé comerciales y le suplicaba a mi mamá que me lleve a todos los castings del mundo. Matilda tiene una ventaja: a ella ya la llaman directamente y no tiene que competir con otras nenas para ser la imagen de una marca y, por ahora, la veo disfrutar del “modelaje”, por llamarlo de alguna forma porque no es algo profesional. Pero, si el día de mañana quiere dejar todo, así será", concluye.